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Obras de teatro cortas en las que aparecen mimos

Obras de teatro cortas en las que aparecen mimos

Si deseas que tus hijos utilicen su imaginación al menos durante un par de horas y que con ello se olviden aunque sea “un poquito” de los videojuegos, te recomiendo que busques en la cartelera de tu ciudad, alguna de las tantas obras de teatro cortas que hay en la actualidad.

Se trata de espectáculos culturales en los que los actores protagónicos están vestidos con el clásico maquillaje. Es decir, el rostro cubierto de maquillaje color blanco, mientras que el contorno de los ojos y las cejas están pintados con color negro.

La trama suele ser muy sencilla, pues de lo que se trata es incentivar a los pequeños a poner atención en las expresiones y movimientos que realizan los histriones durante los actos de la obra.

Ojo, aunque algunos piensan que los payasos y los mimos tienen muchas características entre sí, la verdad es que sus actos son completamente distintos. Por ejemplo, la característica principal de un payaso reside en el hecho de exagerar las cosas a tal grado que se produzca la hilaridad en la audiencia.

En cambio, un mimo debe ser mucho más mesurado, pues su encanto proviene de hacer creíble sus acciones por medio de movimientos y gesticulación. Por supuesto, sin dejar de lado un toque de humor.

Entre las rutinas clásicas que involucran a la mímica destaca la de jalar una soga o la de introducirse en una caja transparente. Otra de las ilusiones típicas es cuando el o los mimos se enfrentan a los elementos de la naturaleza, particularmente el viento.

Para concluir, otra de las ventajas de esta clase de obras cortas de teatro es que no se necesita un espacio demasiado grande para llevar a cabo las representaciones. Dicho de otra manera, aunque el escenario sea pequeño, el mimo puede aprovechar el espacio al máximo, para poder realizar su trabajo sin ningún tipo de complicación.