Recursos educativos

Mitos cortos urbanos muy populares

Mitos cortos urbanos muy populares

Hay una diversidad enorme de mitos cortos que oímos a diario mientras vamos al colegio, al trabajo o al hogar. Uno de los que contaban mis amigos de la primaria era el que dice que se te comes un chicle, se te quedará pegado de por vida en tu estómago.

¿Suena terrible verdad? Pero afortunadamente hoy sabemos que esto es una total mentira, pues aunque fuera goma de mascar tradicional o los chicles sintéticos que se hoy en día, al final será expulsado de tu organismo aunque tarde un poco más de lo normal.

Otro mito que me impresionó cuando era pequeño era el que hablaba acerca de que ciertas especies de animales eran capaces de predecir que sucederían catástrofes naturales. No hay ninguna prueba contundente que nos indique que en efecto algunos mamíferos tengan la habilidad de conocer con antelación la llegada de alguna catástrofe natural.

Sin embargo, no debemos dejar de lado el hecho de que muchas veces sus sentidos están aumentados con respecto a los que posee el ser humano. Por ejemplo, un perro es capaz de percibir un aroma a una distancia mayor a 100 veces de la que lo puede hacer un humano.

Ahora bien, en el caso de los peces que huyen antes de que suceda un tsunami, es porque estos tienen la capacidad de percibir las vibraciones de las placas tectónicas.

Por último, y sin dejar de lado a nuestra especie, nos gustaría mencionar otro mito urbano que nunca falta en una mesa de discusión. En esta ocasión nos estamos refiriendo a que el hocico de nuestras mascotas es un sitio mucho más higiénico que nuestra propia boca.

Biólogos preocupados por dar respuesta a esta interrogante, han declarado en diversas ocasiones que cada especie posee clases de colonias bacterianas distintas, dependiendo de la especie de que se trate. Por esa razón, el mito anterior no puede aseverarse ni refutarse al 100%.